Primavera de 2026 – Hemisferio sur
Hacia la gran producción en agroecología: 3000 ha. de arroz.
Información Natural
Una experiencia cooperativa cosechó 14.000 tn de arroz sin agroquímicos, a consumo
directo a miles de personas, como privados, al Estado y se exporta. Dicen que la
agroecología es cultivar en forma saludable, cuidar el ambiente, quien lo produce y
al consumidor.
Una cooperativa de Brasil produce arroz agroecológico en América Latina: 14.000 tn
anuales de 3000 ha. La misma cubre 600 familias, trabaja 2.000 hectáreas (en base a
hortalizas, frutas, ganado para leche y piscicultura). La misma no solo produce
arroz sino que le agrega valor con su propia marca, para producir mermeladas, jugos
y salsas de tomate, jugo naranja, cerveza de arroz y arroz blanco e integral. Cuenta
con biofábrica, produce semillas con tareas con drones de aplicación de
biopreparados sobre los cultivos.
Dicen que producir más saludable, se valora tanto a las personas como a los recursos
naturales. No solo se basa sin agroquímicos sino también en lo social, cultural y
ético.
-
Luchar por la tierra para alimentar:
La historia de la cooperativa es la constancia para una reforma agraria. El productor
dice que es hijo de un pequeño agricultor. La estrategia de los productores es en
función social. La propiedad privada de la tierra no es derecho absoluto sino para
bien común, con uso productivo, responsable por encima de la producción. El
instituto es el organismo que cumple con esa norma y está cargo de compra de tierras
degradadas para cederlas con concesión para uso productivo.
Las familias productivas no son propietarias, sino que tienen acceso a tierra
pública para producir alimentos. Para cultivar se debe cumplir la función social:
producir alimentos y preservar el ambiente. Sino el Estado la asigna a otro fin.
-
Organización cooperativa para la producción:
Las 600 familias de 35 asentamientos organizados con un representante cada 5 a 15
familias productoras en asambleas para toma de decisiones. Cada familia cuenta con
10 ha, para producción de arroz y hortalizas, también ganado lechero, frutas y
peces.
Organizar esta producción fue aprendizaje, porque la familia sin tierra eran de
norte de Brasil que cultivaban porotos, soja y maíz y las tierras del sur, predomina
la producción de Arroz de bajo riesgo.
Desde 2010, la cooperativa y la compañía para Abastecimiento, que el Estado realiza
compras públicas para asistir a comunidades más carenciadas, aseguran la colación de
la producción hasta crecer el volumen de 14.000 tn de arroz blanco e integral de los
tipos cateto y agulhinha, de forma culinaria.
Con su respaldo crearon su propia marca, y avanzaron a la producción mediante
insumos, tecnología, máquinas, drones y puntos de venta para sostener la actividad.
Los productos agroecológicos se amplían a varios estados: y logró exportar en 2014,
2015 y 2016 a Italia y Alemania frente a India, China y Tailandia. Pero luego de la
pandemia, el mercado internacional de Arroz solo abarcó a productores asiáticos, y
bajo el precio y de ser competitivo el arroz sudamericano.
- El camino de la agroecología:
La cooperativa se basa en la agroecología como modelo de producción, pero también
tiene certificación orgánica, proceso privado discutido para la cooptación y
encarecimiento de la producción en base a empresas privadas. La certificación es
demandada por el mercado, y la agroecología es guía para la forma de trabajo. Se
basa en la autonomía generando bioinsumos, con propias semillas, en que las personas
se involucran en la producción. También es un modo de vida, entender el cultivo,
cuidarlo, las viviendas y el entorno. Y en lo orgánico contratan el trabajo y que
otros los certifiquen.
El presidente de la cooperativa afirmó que la certificación orgánica es un sistema
participativo, un modelo en ajuste a sistemas de agroecología a nivel global. Hay un
control del Ministerio de Agricultura y Ganadería, permite evitar la certificación
privada y alcanzar un sello orgánico con sellos en participación en producción,
campesinos, agricultores, técnicos, universidades o municipios para validar la
prácticas.
La cooperativa tiene una biofábrica y funciona como centro de capacitación para los
agricultores cooperativos y para el resto de América Latina y Caribe. Funciona como
centro de capacitación para talleres con producción de compost, en uso de
producciones intensivas y a campo.
Lo último de tecnología fue la inversión en biorreactores para producción de
fungicidas e insecticidas mediante hongos y bacterias. Además de los insumos, la
cooperativa avanzó en equipar a familias campesinas, con pulverizadoras y hace tres
años, empezaron a usar drones.
El primer drone se compró en decisión porque al pasar el tractor, con la rueda,
sobre la planta, se aplasta el arroz, y se pierden 3 bolsones por ha. Y en 2023 tuvo
como resultado de la cooperativa, la asamblea votó por comprar un drone. Se adquirió
y actualmente tenemos 5 drones en uso de los grupos de producción.
Una experiencia cooperativa cosechó 14.000 tn de arroz sin agroquímicos, a consumo
directo a miles de personas, como privados, al Estado y se exporta. Dicen que la
agroecología es cultivar en forma saludable, cuidar el ambiente, quien lo produce y
al consumidor.
Una cooperativa de Brasil produce arroz agroecológico en América Latina: 14.000 tn
anuales de 3000 ha. La misma cubre 600 familias, trabaja 2.000 hectáreas (en base a
hortalizas, frutas, ganado para leche y piscicultura). La misma no solo produce
arroz sino que le agrega valor con su propia marca, para producir mermeladas, jugos
y salsas de tomate, jugo naranja, cerveza de arroz y arroz blanco e integral. Cuenta
con biofábrica, produce semillas con tareas con drones de aplicación de
biopreparados sobre los cultivos.
Dicen que producir más saludable, se valora tanto a las personas como a los recursos
naturales. No solo se basa sin agroquímicos sino también en lo social, cultural y
ético.
La historia de la cooperativa es la constancia para una reforma agraria. El productor
dice que es hijo de un pequeño agricultor. La estrategia de los productores es en
función social. La propiedad privada de la tierra no es derecho absoluto sino para
bien común, con uso productivo, responsable por encima de la producción. El
instituto es el organismo que cumple con esa norma y está cargo de compra de tierras
degradadas para cederlas con concesión para uso productivo.
Las familias productivas no son propietarias, sino que tienen acceso a tierra
pública para producir alimentos. Para cultivar se debe cumplir la función social:
producir alimentos y preservar el ambiente. Sino el Estado la asigna a otro fin.
Las 600 familias de 35 asentamientos organizados con un representante cada 5 a 15
familias productoras en asambleas para toma de decisiones. Cada familia cuenta con
10 ha, para producción de arroz y hortalizas, también ganado lechero, frutas y
peces.
Organizar esta producción fue aprendizaje, porque la familia sin tierra eran de
norte de Brasil que cultivaban porotos, soja y maíz y las tierras del sur, predomina
la producción de Arroz de bajo riesgo.
Desde 2010, la cooperativa y la compañía para Abastecimiento, que el Estado realiza
compras públicas para asistir a comunidades más carenciadas, aseguran la colación de
la producción hasta crecer el volumen de 14.000 tn de arroz blanco e integral de los
tipos cateto y agulhinha, de forma culinaria.
Con su respaldo crearon su propia marca, y avanzaron a la producción mediante
insumos, tecnología, máquinas, drones y puntos de venta para sostener la actividad.
Los productos agroecológicos se amplían a varios estados: y logró exportar en 2014,
2015 y 2016 a Italia y Alemania frente a India, China y Tailandia. Pero luego de la
pandemia, el mercado internacional de Arroz solo abarcó a productores asiáticos, y
bajo el precio y de ser competitivo el arroz sudamericano.
La cooperativa se basa en la agroecología como modelo de producción, pero también
tiene certificación orgánica, proceso privado discutido para la cooptación y
encarecimiento de la producción en base a empresas privadas. La certificación es
demandada por el mercado, y la agroecología es guía para la forma de trabajo. Se
basa en la autonomía generando bioinsumos, con propias semillas, en que las personas
se involucran en la producción. También es un modo de vida, entender el cultivo,
cuidarlo, las viviendas y el entorno. Y en lo orgánico contratan el trabajo y que
otros los certifiquen.
El presidente de la cooperativa afirmó que la certificación orgánica es un sistema
participativo, un modelo en ajuste a sistemas de agroecología a nivel global. Hay un
control del Ministerio de Agricultura y Ganadería, permite evitar la certificación
privada y alcanzar un sello orgánico con sellos en participación en producción,
campesinos, agricultores, técnicos, universidades o municipios para validar la
prácticas.
La cooperativa tiene una biofábrica y funciona como centro de capacitación para los
agricultores cooperativos y para el resto de América Latina y Caribe. Funciona como
centro de capacitación para talleres con producción de compost, en uso de
producciones intensivas y a campo.
Lo último de tecnología fue la inversión en biorreactores para producción de
fungicidas e insecticidas mediante hongos y bacterias. Además de los insumos, la
cooperativa avanzó en equipar a familias campesinas, con pulverizadoras y hace tres
años, empezaron a usar drones.
El primer drone se compró en decisión porque al pasar el tractor, con la rueda,
sobre la planta, se aplasta el arroz, y se pierden 3 bolsones por ha. Y en 2023 tuvo
como resultado de la cooperativa, la asamblea votó por comprar un drone. Se adquirió
y actualmente tenemos 5 drones en uso de los grupos de producción.
Towards large-scale agroecological production: 3,000 hectares of rice
English translation
- Fighting for the land to feed:
- Cooperative organization for production:
- The path of agroecology:
A cooperative experience harvested 14,000 tons of rice without agrochemicals, for direct consumption by thousands of people, private entities, the State, and for export. They state that agroecology means cultivating in a healthy way, caring for the environment, the producer, and the consumer. A Brazilian cooperative produces agroecological rice in Latin America: 14,000 tons annually across 3,000 hectares. It supports 600 families, working 2,000 hectares (based on vegetables, fruits, dairy cattle, and fish farming). It not only produces rice but also adds value with its own brand to produce jams, juices, tomato sauces, orange juice, rice beer, and white and brown rice. It has a biofactory, produces seeds, and uses drones to apply biopreparations to the crops. They state that producing more healthily values both people and natural resources. It is based not only on being free of agrochemicals but also on social, cultural, and ethical dimensions.
The history of the cooperative is one of perseverance for agrarian reform. A producer shares that he is the son of a small farmer. The producers' strategy has a social function. Private land ownership is not an absolute right, but rather intended for the common good, with productive and responsible use taking precedence over mere output. The institute is the organization that enforces this rule and is in charge of purchasing degraded lands to lease them under concession for productive use. The productive families are not owners; instead, they have access to public land to produce food. To farm, they must fulfill the social function of producing food and preserving the environment. Otherwise, the State assigns the land to another purpose.
The 600 families from 35 organized settlements are represented by one delegate for every 5 to 15 producing families in assemblies for decision-making. Each family has 10 hectares for the production of rice and vegetables, as well as dairy cattle, fruits, and fish. Organizing this production was a learning process, because the landless families came from northern Brazil—where they cultivated beans, soybeans, and corn—while in the southern lands, low-risk rice production predominates. Since 2010, the cooperative and the Supply Company—through which the State makes public purchases to assist the most vulnerable communities—have ensured the placement of the production, allowing the volume to grow to 14,000 tons of white and brown rice of the cateto and agulhinha types, suited for culinary use. With this backing, they created their own brand and advanced into production through inputs, technology, machinery, drones, and points of sale to sustain the activity. Agroecological products expanded to several states, and in 2014, 2015, and 2016, the cooperative managed to export to Italy and Germany, competing against India, China, and Thailand. However, after the pandemic, the international rice market came to be dominated exclusively by Asian producers, lowering prices and making South American rice less competitive.
The cooperative relies on agroecology as a production model, but it also holds organic certification—a private process often debated for its co-optation and for driving up production costs through private companies. Certification is demanded by the market, while agroecology serves as the guiding framework for their way of working. It is based on autonomy by generating bio-inputs and using their own seeds, with people actively involved in production. It is also a way of life: understanding the crop, caring for it, as well as looking after homes and the surrounding environment. In contrast, conventional organic operations often outsource labor and rely on third parties for certification. The president of the cooperative stated that organic certification is a participatory system, a model adjusted to global agroecological frameworks. Oversight by the Ministry of Agriculture and Livestock avoids the need for private certification and achieves an organic seal through participatory processes involving production stakeholders, peasants, farmers, technicians, universities, and municipalities to validate practices. The cooperative houses a biofactory that functions as a training center for cooperative farmers as well as for the rest of Latin America and the Caribbean. It hosts workshops on compost production and the use of intensive and field-scale production methods. The latest technological advancement was an investment in bioreactors for the production of fungicides and insecticides using fungi and bacteria. In addition to these inputs, the cooperative equipped peasant families with sprayers and, three years ago, began using drones. The first drone was purchased after a realization: when tractors drive their wheels over the plants, the rice is crushed, resulting in a loss of 3 large bags per hectare. In 2023, following a cooperative assembly vote, the purchase was approved. The drone was acquired, and today there are 5 drones in active use across the production groups.
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